Memorias intrauterinas. Improntas limitantes

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memorias prenatalesMuchos de los bloqueos, enfermedades y patrones que repetimos, tienen como raíz diferentes memorias que nos quedaron grabadas durante nuestra estancia intrauterina y nacimiento, y su desprogramación resulta vital para nuestra evolución personal y, en definitiva, para ser más felices, liberándonos de condicionamientos que nos impiden alcanzar nuestros propósitos personales.

El feto percibe el ambiente que le rodea, siendo múltiples las circunstancias de la gestación, así como las situaciones traumáticas emocionales vividas en la familia, que pueden dejar su impronta en nuestro inconsciente, ser fuente de diversas perturbaciones físicas y psico-emocionales y llevarnos a adquirir un patrón limitante en los diversos ámbitos de nuestra vida: laboral, afectivo, social, físico…

Uno de los ejemplos que más marca a 2 de cada 10 personas, aproximadamente, es el “Síndrome del gemelo solitario”. Se trata de la pérdida de uno o más fetos durante la primera fase de la gestación, provocando en el bebé que llega a nacer un trauma que desemboca en diferentes síntomas, como la sensación de soledad y de tener “un pie en la vida y otro en la muerte” entre otros, siendo el ámbito de la pareja en el que más se pueden percibir las secuelas.

Otro ejemplo son los desórdenes sexuales y de identidad de género, consecuencia de la preferencia de los padres por otro sexo.

Miedos y culpabilidades irracionales pueden estar relacionados con la actitud de los padres con respecto al embarazo, o vivencias que hayan provocado conmoción, como una depresión sufrida por la madre, la ausencia del padre o la vivencia de un duelo.

Las concepciones programadas que buscan cimentar la pareja o superar la culpabilidad después de algún aborto, el cuestionamiento del deseo del bebé que puede llevar incluso a la idea o tentativa de aborto, el estrés experimentado por la familia en medio de una dificultad económica, el parto (inducido, prematuro, cesárea, con fórceps…) son otras de las vivencias prenatales que nos pueden haber llevado a diferentes dificultades, dolores, patologías físicas o emocionales, a las cuáles no encontramos una causa consciente.

Dichas vivencias absorbidas por el feto tienen diferentes grados de repercusión en las personas, según las condiciones familiares y vivenciales experimentadas tras el nacimiento; siendo más notoria en personas que crecen en familias desestructuradas, con falta de afecto, seguridad etc.

Mediante la Kinesiología, podemos encontrar los diferentes desequilibrios de la persona y sus causas, teniendo en cuenta la importancia de las memorias gestacionales; identificar las vías neurológicas por las que se ha llegado al bloqueo y sanarlas con las correcciones adecuadas, liberando las emociones cristalizadas y reimprimiendo nuestra historia como protagonistas de la misma.

Jaume Valls Richarte

 

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